‘Definir el problema es parte de la solución y eso es lo que hemos hecho’ concluyó Anders Fagerberg, experto en ganadería láctea de DeLaval, al final de la conferencia. El sector lácteo no entierra la cabeza en la arena e ignora el problema. El siguiente paso será trabajar en las soluciones. Dos de las mejores soluciones actuales son las depuradoras y el control energético, pero seguro que aparecerán nuevas soluciones. Los expertos esperan que la gestión innovadora de las granjas juegue un papel crucial. El comercio de los derechos de CO2 (como en otras industrias), usando así la fuerza del mercado para encontrar soluciones, podría ser un modo de controlar la emisión de los gases invernaderos desde las granjas. Esta fue una de las sugerencias que surgieron en la Cumbre.
 Aproximadamente 240 delegados de más de 30 países se encontraron en Edimburgo para discutir el cambio climático y su relación con las granjas de ganadería láctea.
La vaca como un desastre medioambiental
Hace diez años prácticamente nadie había oído hablar de una huella de carbono. En la actualidad el impacto de las actividades humanas en el medioambiente es una de los grandes temas de discusión. Las granjas de ganadería láctea juegan un importante papel en la causa de la polución. Una vaca es un desastre medioambiental, expulsa todo tipo de gases (particularmente metano) que calienta el medioambiente y contribuye al cambio climático. La producción de productos lácteos y de alimentación también viene acompañada de una gran cantidad de gases de efecto invernadero.
La vaca como un “procesador de comida” eficaz
Por otro lado, la vaca es un eficaz procesador de comida. Es una de las pocas especies animales que pueden convertir la hierba en nutrientes muy valiosos para el ser humano; leche y carne. Si no fuese por estos animales no se podrían usar millones de hectáreas de hierba en el mundo para el consumo humano. En esas tierras no puede crecer ningún otro vegetal. Hay que tener presente que la población humana crece, hay 70 millones de bocas nuevas a las que alimentar cada año. Al mismo tiempo aumenta la prosperidad de varias regiones del mundo (China, Brasil, India, etc). El consumo de alimentos de dichos países “nuevos” pasa del almidón a la proteína, esto implica que se necesite mucha más leche y carne (se necesitará el doble en el año 2050), pero también implica un mayor problema con los gases de efecto invernadero.
La primera Cumbre IDF de Ganadería Láctea en Edimburgo
Aquí es donde reside el dilema, en pocas palabras: alimentar al mundo contra los problemas medioambientales. Esto es lo que los participantes discutieron en la Cumbre desde el 25 de Junio hasta el 27 de Junio en Edimburgo. 250 participantes de 40 países diferentes acudieron a la conferencia y discutieron sobre el tema “El cambio climático y las granjas de ganadería láctea – El calentamiento ha empezado”. La Cumbre fue co-organizada por UK-IDF y DeLaval, y unió a muchos de los expertos mundiales en el cambio climático y las granjas lácteas. En la Cumbre participó un equipo altamente cualificado de expertos.
El sector debería ser pro-activo
Los participantes llegaron a la conclusión de que las granjas de ganadería láctea tienen que encontrar un equilibrio entre alimentar al mundo y proteger el medioambiente. El sector debe ser pro-activo. Todos los participantes estuvieron de acuerdo en que no hay que esperar a que se hagan nuevas leyes, pero lo difícil es decir cómo se debería llevar a cabo este planteamiento. La emisión de gases de efecto invernadero no es una de las prioridades mundiales, pero nadie niega su importancia.
Entre 2 al 5 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero
Todavía no sabemos cuánto contribuye el sector lácteo a la emisión de los gases invernadero. En la Cumbre los expertos hablaron de datos entre el dos y el cinco por ciento, dependiendo de lo que calculaban. Creen que podrán ser más específicos dentro de poco. Sin embargo, conocemos bien una cifra para todo el sector ganadero, de acuerdo con los cálculos de FAO el 18 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial está relacionado con el sector ganadero.
Alta producción de leche, baja huella de carbono
Otro importante dato es qué cantidad de gases de efecto invernadero libera la producción de un litro de leche. Dicho proceso, crea al menos un kilogramo del equivalente de CO2 (metano y óxido de nitrógeno). Por cada vaca, 1 kg de CH4 (metano) es igual a 23 kg de CO2, y 1 kg de N2O (óxido nitroso) es igual a 296 kg de CO2 (dióxido de carbono). Un estudio realizado en Holanda demostró que emisión de 1.5 kg de CO2 equivale a las vacas de alta producción.
Torsten Hemme, de la International Farm Comparison Network (un grupo de economistas de granjas de ganadería láctea), presentó los resultados preliminares de un estudio sobre la huella de carbono en la ganadería láctea. El peso de la productividad (calculado como kg de leche producida por kg de peso de la vaca) es un factor crucial aquí, y los resultados del estudio sugieren que las grandes granjas de producción intensiva con una alta producción de leche por vaca tienen las huellas de carbono más bajas, mientras que las granjas pequeñas con una producción de leche baja tienen los valores más altos. Algunos ejemplos: en Perú un ganadero medio con 6 vacas produce una emisión de CO2 de 190 ppm por kg de leche por peso de la vaca, en Estados Unidos un ganadero medio con 1.700 vacas produce cerca de 110 ppm por kg de leche por peso.
Una perspectiva de futuro preocupante
Para hacer la discusión más compleja si cabe, el sector de la ganadería láctea también se ve afectado por el cambio climatológico: inundaciones, aumento del nivel del mar, escasez de agua, deforestación, contaminación, etc. Muchas regiones del planeta tienen una visión general de la situación y una perspectiva de futuro muy preocupante. El Canadiense Roger Street, que ha trabajado con el IPCC (un equipo multi-gubernamental para tratar el cambio climático) y que actualmente es Director Técnico en el Programa Británico sobre los Impactos del Clima en Reino Unido, confirmó que en la décadas venideras la situación será aún peor. De acuerdo con el IPCC, la temperatura aumentará entre 1.5 y 4.5 grados este siglo, dependiendo de cómo reaccione la sociedad. La mejor estimación es 3.2 grados Celsius, lo que es muchísimo si se compara con el ascenso de 0.76 grados del último siglo.
 Roger B. Street del Programa Británico sobre los Impactos del Clima mostró las proyecciones climáticas
Donde hay poca agua habrá menos; donde hay mucha habrá más
Su principal preocupación se refería al aumento del nivel de los océanos, un proceso que tendrá un enorme impacto en el clima durante las próximas décadas. Las consecuencias en pocas palabras serán: donde hay escasez de agua habrá aún menos agua que ahora, y donde actualmente hay agua en abundancia aumentará la cantidad. Esto ocurrirá de forma general, pero la variabilidad de cada región es muy amplia. Roger Street dió muchos ejemplos. Por ejemplo, se espera que China registre menos lluvias y olas de calor, más inundaciones, más ciclones, y un aumento de las sequías y de las tormentas de arena. La temperatura en invierno aumentará hasta en 7 grados.
Estos cambios ocurrirán. Una reducción del 50 por ciento en 2040 (comparado con 1990) en la emisión de los gases de efecto invernadero, tal y como se han comprometido los gobiernos, no es suficiente, dijo Roger Street. Es necesario al menos una reducción del 80 por ciento para cambiar el proceso.
2007, el gran cambio
John Gilliland, ganadero y presidente del Forum sobre el Cambio Climático en la Agricultura en Irlanda del Norte, predijo que si la temperatura aumenta un grado, la producción mundial actual de leche descenderá un 10 por ciento debido a las sequías. Describió los efectos del cambio climático en la ganadería. Marcó el 2007 como el año del gran cambio con la inflación en los precios de la comida, las dramáticas consecuencias tanto de inundaciones como de sequías, el descenso en el almacenamiento de grano, un descenso en la bio-energía y un mayor alcance de las enfermedades exóticas.
 John Gilliland (izquierda) dió muchas entrevistas durante la conferencia. Cree que la agricultura puede jugar un papel importante en el problema del cambio climático.
Sólo 30 días de grano almacenados
Lo que más preocupaba a John Gilliland era la bajada del nivel de los almacenes de grano: sólo para 30 días. No se había registrado un nivel tan bajo en los últimos 50 años, pero en esos años la población mundial se ha duplicado. No sólo el alto crecimiento de la población exige una mayor demanda de grano, también el cambio de consumo de las nuevas economías influye en dicha demanda. Se ha pasado de una nutrición basada en el almidón a una basada en la proteína. “Esto significa que se consume el doble de grano”, dijo John Gilliland, que también mencionó la influencia del crecimiento del grano destinado a los bio-combustibles. Actualmente el 60 por ciento del grano es para alimentación, el 36 por ciento para animales y el 3 por ciento para bio-combustibles. Cada año la demanda de alimento y alimentación animal aumentará un 3 por ciento, pero la del bio-combustible lo hará un 20 por ciento. “El punto principal del cambio climático es el alimento y la carencia del mismo. Necesitamos conocer las consecuencias”, dijo el ganadero irlandés. “No podemos dar la espalda al problema”. Citó el informe Stern Review Report que predijo una caída de la economía global del 20 por ciento si no se hacía nada para evitarla. “Es una recesión completa. Pero si empezamos ahora, podemos reducir dicha caída hasta un 1 por ciento”.
La ganadería láctea tiene que atenuarse
En cuanto al tema de la emisión de los gases de efecto invernadero John Gilliand subrayó que la ganadería láctea tiene que atenuarse, pero la medidas deben basarse en la ciencia y ahora mismo hay un periodo de poco conocimiento al respecto. Pidió más apoyo (financiero) de los gobiernos y las industrias, que han reducido sus inversiones en investigación en los últimos 20 años. “Soy positivo en cuanto a los retos de la ganadería láctea, pero me doy cuenta de que no tenemos las herramientas en nuestro poder aún. No hay una solución simple. Lo que necesitamos es tener una cesta llena de soluciones.” Ve un cambio en los próximos cinco años. Por ejemplo un instituto en Aberdeen consiguió el desarrollo de un aditivo alimenticio que reduce la emisión de metano de las ovejas en un 40 por ciento. Quizás esto se pueda trasladar al resto de ganadería. Lo científicos están trabajando en una bacteria que se come el metano en el estómago de las vacas y expertos en crianza intentan encontrar machos que produzcan menos emisión de gases de efecto invernadero. No cultivar en tipos de suelo que emitan metano y óxido de nitrógeno podría ser la solución. Y los suelos pueden bloquear el CO2. “En soluciones, la tierra va la primera, después los cultivos y luego los animales”
Si los ganaderos le preguntan a John Gilliland qué pueden hacer hoy, él les dará dos respuestas: hacer una auditoria energética y averiguar cómo pueden utlizar mejor el estiércol de sus animales. ‘Así trabajarás a favor del medioambiente y además ganarás dinero.’ Era optimista. La agricultura puede jugar un papel importante en la solución para el cambio climático. "La agricultura es la solución y no la culpable".
Informe FAO sobre la Larga Sombra del Ganado
Pierre Gerber es uno de los principales autores del informe de FAO sobre “La Larga Sombra del Ganado”. El objetivo de ese informe no era culpar al rápido crecimiento de la ganadería a nivel mundial de los daños en el medioambiente, dijo Pierre Gerber. Dicho informe debería animar a nivel político y técnico a encontrar la forma de mitigar ese daño.
 FAO's Pierre Gerber contestó muchas preguntas de los delegados
Cuando se tiene en cuenta la comodidad de toda la ganadería, desde la tierra que usa y la producción de alimento hasta el desperdicio de ganado y el procesamiento del producto, alrededor del 18 por ciento de la emisión total de gases antropológicos de efecto invernadero se puede atribuir al sector de la ganadería. Si lo dividimos por gases, la contribución del sector de la agricultura varía: el 9 por ciento del CO2 antropológico, el 37 por ciento del metano y el 65 por ciento del óxido de nitrógeno. Pierre Gerber matizó que los cálculos pueden ser pocos fiables, sobre todo los referentes al metano y el óxido de nitrógeno.
La tierra es el factor principal
Las emisiones relacionadas con la ganadería están causadas por:
- El uso de la tierra y el cambio en dicho uso (bosques y otra vegetación reemplazada por pasto y cultivo de grano) los desechos de carbono de los suelos: 36 por ciento (2.5 Giga tones al equivalente de CO2).
- Gestión del estiércol, sobre todo a través del almacenamiento de estiércol, aplicación y deposición: 31 por ciento (2.2 Giga tones)
- Producción animal: 25 por ciento (1.9 Giga tones)
- Producción para alimentación incluyendo la producción de fertilizantes: 7 por ciento (0.4 Giga tones)
- Procesamiento y transporte: menos del 1 por ciento (0.03 Giga tones)
Es necesario llevar acabo acciones inmediatas. “Si, como hemos predicho, la producción de carne se duplica de aquí al 2050, tenemos un problema. Necesitamos reducir los impactos por unidad para alcanzar un status quo en los impactos generales”, dijo el Policy Officer para Ganadería de FAO. Y existen posibilidades técnicas para llevarlo a cabo. Por ejemplo, habló sobre la fermentación en un bio-digester, almacenamiento de CO2 en el suelo y una alimentación equilibrada. “Es una realidad que cuando se produce más leche por vaca se reduce la emisión, pero esta es sólo una parte de todo el problema” dijo Pierre Gerber de FAO. Se debe considerar la granja completa y todas sus unidades. “No se puede hacer lo mismo en todas las regiones ya que hay unas diferencias enormes entre diferentes granjas.”
Propuso ideas para llevas en algunos países para parar o reducir el consumo de leche y la ingesta de carne. “En general este no es un buen consejo” dijo Pierre Gerber “pero si el consumo de carne de un país es por ejemplo 120 kg de media, se debería pensar en reducirlo.”
Las vacas son necesarias en las tierras de pasto
“No comer carne no es una solución”, contestó la profesora Maggie Gill, Chief Scientific Adviser para Problemas Rurales y Medioambientales para el gobierno de Escocia, “3.4 billones de hectáreas en el mundo son tierras de pasto. Hay una necesidad imperiosa de usar esa masa biológica, que sólo los rumiantes pueden convertir en comida de alta calidad para los humanos. No podemos mirar la ganadería en términos de una contribución negativa en el cambio climático, también tenemos que mirarla en relación al la calidad de la alimentación y el uso apropiado de la tierra. Hay que conseguir un equilibrio en todos estos términos.” Contra los anteriores ponentes, ella puso en la mesa la cuestión de en qué tierra y dónde se podría producir mejor la leche. O, de otra forma, ¿se debe producir leche en todos donde se produce en la actualidad? Estas preguntas se pueden dirigir políticamente, en particular, en la discusión sobre el cambio climático Maggie Gill enfrentó a los participantes.
 Maggie Gill, Chief Scientific Adviser para Problemas Rurales y Medioambientales para el gobierno de Escocia, cree que se puede alimentar al mundo de una forma medioambiental
Los científicos no tienen todas las respuestas
La profesora admitió que los científicos no tienen todas las evidencias y respuestas a todas las preguntas referentes a la contribución de la ganadería láctea al cambio climático. Especialmente no para regiones y países donde las situaciones difieren enormemente. Por ejemplo, la situación y emisión es diferente en Escocia y en Inglaterra. “La incertidumbre está ahí. Lo que es indiscutible es que la agricultura, al igual que otros sectores, tiene que hacer algo”, añadió.
“Tenemos que conseguir evidencias”, ese fue su mensaje. Pidió que los que hacen las leyes, los científicos y todos los participantes en la cadena de la alimentación trabajen juntos para encontrar las soluciones y tomar las medidas acertadas. “Diferentes partes del mundo tienen diferentes habilidades para responder en la mitigación tecnológica. Debemos alcanzar un equilibrio entre conseguir respuestas tan buenas como podamos y las fechas de entrega que nuestros políticos y gobiernos nos exigen.” Los políticos necesitan encontrar un equilibrio entre las tres partes de la sostenibilidad: economía, medioambiente y aspectos sociales, asegurando asó una sostenibilidad a largo plazo.
El sector de la ganadería láctea debe ser proactivo
La profesora señaló que el sector de la ganadería láctea debería ser proactivo y producir soluciones prácticas por si mismo, de otra forma los políticos aparecerán con leyes. “Esta no es siempre la mejor opción. Hay que ver por ejemplo, las medidas que USA tomó para el crecimiento de grano para los bio-combustibles”, explicó la profesora Gill. Trabajar juntos en las pruebas y en las soluciones no nos llevará mucho tiempo, cree ella. Cuando todo esté bien organizado, se podría llevar a cabo en seis o siete meses. Es sobretodo una pregunta de generosidad de conocimientos. Ella cree que es posible alimentar al mundo de una forma medioambiental.
El cambio climático es una amenaza para la salud animal
Gideon Brückner, Director General de la Organización Mundial para la Salud Animal (OIE) nos ofreció respuestas a las preguntas sobre por qué el cambio climático es un peligro para la salud animal. No hay duda de que el cambio climático tiene un impacto en el aumento o descenso en las enfermedades animales. Por ejemplo, durante las sequías algunas enfermedades desaparecen, pero aparecen nuevas. Gideon Brückner dió tres ejemplos de enfermedades relacionadas con el cambio climático: el brote sin precedentes de la Gripe Aviar, la rápida propagación de la enfermedad de la lengua azul a través de Europa y el brote de la Fiebre Rift Valley en partes de África. Ésta última apareció después de unas importantes inundaciones en el Este de África causadas por el cambio climático. Lo mismo ocurre con enormes tormentas de arena en el Norte de África que llevaron “volando” la enfermedad de la lengua azul a Europa.
Subrayó que hay muchos más factores para que aparezcan enfermedades. En lo alto de la lista está el transporte internacional. Pero el cambio climático está entre los cinco primeros factores de la lista. El Director estaba más preocupado por la propagación de enfermedades de origen animal que se pueden transmitir a los humanos.
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